"Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? [...]
El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera."
La pastora Marcela, Miguel de Cervantes Saavedra
Opto por la soledad,
si estar a tu lado será complacerte.
Prefiero la libertad de hacer mi camino
a mi ritmo
con los colores y aromas que elijo.
Opto por la soledad,
cuando escucho que te ufanas de ser el más fuerte,
como si la fuerza fueran
con los colores y aromas que elijo.
Opto por la soledad,
cuando escucho que te ufanas de ser el más fuerte,
como si la fuerza fueran
solo esos Newtons de los que hablas.
Opto por la soledad,
y por no tenerte a mi lado,
Opto por la soledad,
y por no tenerte a mi lado,
opto por renunciar a tus fugaces impulsos de quererme.