domingo, 24 de octubre de 2021

A puerta cerrada

La vida, el universo, el demiurgo o, qué sé yo, ha puesto las cosas sobre la mesa, ya no hace falta elegir, todo está hecho. Todo se escapa de mi control, de mi aparente deseo y así, todo parece mejorar. En el interior todo se mueve, la vida parece susurrar apenas. Calma, agobiante y pesada. 

A veces quisiera obligarme a llorar, gritar o sentir rabia, pero nada sale, todo está aletargado y me he convertido en la espectadora que ve cómo se cierra el telón de una obra tortuosa y mal lograda, una obediente espectadora que aplaude cuando cree que todo acaba. Para ella el cierre del telón es un respiro, un alivio.