Mientras cae la noche y para espantar el frío, bailemos un poco.
Levanta tu brazo lentamente e impúlsate, mirando más allá de la estrella polar.
Dirige la punta de tu pie más firme, al oriente,
ella será la primera en sentir la cálida mañana que nos aguarda.
Tararea esa canción de siempre y muévete suavemente, sin dejar escapar el aliento.
Solo por esta noche, bailemos un poco,
que el mañana estará cargado de polvo estelar,
de rocío y brisa matutina, y luego,
soñar con otra noche para bailar.
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