Los vientos de la noche arrullan mis sueños.
Camino pausadamente mientras persigo un rastro,
y en medio de la oscuridad de la noche, puedo ser, sin que nadie lo note.
Llego al muro, soporte de otros,
llego para despertar y dejar de soñar.
Del otro lado se escuchan voces que pasan por mi cuerpo como analgésico y sedante.
¿Escalarlo o derrumbarlo?
Siempre veo caminos, siempre,
aunque no existan, aunque ya hayan sido borrados.
De ese otro lado vienen también voces desencantadas, desalentadas, desorientadas...
mi cuerpo enmudece, la tierra tiembla; no quiero dejar de soñar.
Camino pausadamente mientras persigo un rastro,
y en medio de la oscuridad de la noche, puedo ser, sin que nadie lo note.
Llego al muro, soporte de otros,
llego para despertar y dejar de soñar.
Del otro lado se escuchan voces que pasan por mi cuerpo como analgésico y sedante.
¿Escalarlo o derrumbarlo?
Siempre veo caminos, siempre,
aunque no existan, aunque ya hayan sido borrados.
De ese otro lado vienen también voces desencantadas, desalentadas, desorientadas...
mi cuerpo enmudece, la tierra tiembla; no quiero dejar de soñar.
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