viernes, 12 de marzo de 2021

 ¿De dónde viene esa resistencia a permitir que el agua corra a su gusto y siga su natural cauce?¿por qué insistir en cambiar su camino? ¿Por qué oponerse a su fuerza?

El agua brota de la montaña, se convierte en manantial vivo y dinámico que no tiene destino fijo, que se abre camino por entre piedras, pedazos de monte y rezagos de vida animal. A su paso es admirada, en el camino se transforma. Al llegar a la ciudad se enfrente a la idea de desaparecer, de evaporarse sobre el asfalto o ser charco eventualmente salpicado sobre alguien. Se cuela entre la maleza, se escurre por los bordes de los andenes arrastrando piedras, basura, barro, mierda y lágrimas.

Miles de gotas se convierten en hilos de corriente citadina que forma figuras en el suelo, o enormes charcos que se desbordan y salpican, que hunden el suelo para seguir albergando más gotas viajeras.


No hay comentarios:

Publicar un comentario