Bajo el azul profundo y despejado de la noche
entre el éxtasis de la vida viva
y el pasado muerto,
miro el camino que se vislumbra:
maraña de sinsentidos
sabanas de tierra inexplorada
esperando ser pisadas, colonizadas, aradas y cultivadas.
Y así emprendo el viaje,
un paso a la vez
para descubrir nuevas rutas,
nuevas formas de llamar al mundo.
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